Liquidación de empresas en Chile: qué es, cómo se hace y pasos para cerrar una sociedad según la Ley 20.720

Todo lo que necesitas saber para liquidar su empresa o sociedad de forma ordenada, segura y confirme la Ley 20.720

La liquidación de empresas en Chile es el proceso legal que permite cerrar formalmente una sociedad, ya sea una SPA, SRL o EIRL, mediante la venta de sus activos para pagar las deudas pendientes. A través de este procedimiento, regulado por la Ley N.º 20.720, se garantiza una disolución ordenada, evitando sanciones y responsabilidades personales.

¿Por qué iniciar una Liquidación?

A veces, la mejor decisión que puede tomar por su empresa es saber cuándo dar un cierre ordenado. Iniciar una liquidación no es rendirse, es actuar con responsabilidad para evitar consecuencias mayores, proteger su patrimonio y abrir la puerta a nuevas oportunidades sin arrastrar cargas pasadas.

Insolvencia financiera o sobreendeudamiento

Inactividad prolongada o falta de rentabilidad

Conflictos internos irreconciliables entre socios

¿Qué significa liquidar una empresa?

Liquidar una empresa” significa poner fin a sus operaciones mediante un proceso legal que asegura el pago de las deudas y la disolución formal de la sociedad. A diferencia de quebrar una empresa, que suele ser involuntario y judicial, la liquidación puede ser voluntaria, permitiendo un cierre más controlado y menos perjudicial para socios y acreedores.

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¿Cómo liquidar una empresa paso a paso?

1.

Revisión financiera y decisión formal de los socios.

2.

Solicitud de designación de liquidador ante SUPERIR.

3.

Presentación ante tribunal civil.

4.

Inventario y liquidación de activos.

5.

Pago a acreedores según el orden legal.

6.

Disolución definitiva y eliminación del Registro de Comercio.

Plan de liquidación y prelación de pagos

El plan de liquidación establece el orden en que se venderán los bienes y se distribuirán los fondos obtenidos. En Chile, la ley dispone un orden de prelación:

Requisitos para liquidar una empresa en Chile

Antes de iniciar el proceso de liquidación voluntaria, la empresa debe cumplir con ciertos requisitos legales y administrativos:

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Nuestros expertos cuentan con más de 30 años de práctica en derecho y sus diferentes ramas

1.

Diagnóstico completo

Iniciamos con una evaluación de la situación financiera de tu empresa e identificamos las razones que la llevaron a la crisis.

2.

Después del plan de negocios

Trabajaremos contigo para identificar los ajustes necesarios en tu negocio y las condiciones bajo las cuales realmente puede pagar a tus acreedores.

3.

Negociación con acreedores

Pondremos a tu disposición toda nuestra experiencia en negociaciones con acreedores para alcanzar un acuerdo de pago que puedas cumplir mientras sacas tu negocio adelante.

 

La liquidación de una empresa no es simplemente cerrar las puertas: implica cumplir una serie de pasos legales y contables que permiten realizar este proceso correctamente.

Implica la disolución formal de la empresa, la venta o liquidación de sus activos, el pago ordenado de sus obligaciones y, finalmente, la distribución de lo restante entre los socios. Conocer y ejecutar correctamente cada uno de estos pasos es clave para evitar sanciones, reclamaciones futuras o responsabilidades personales de los socios y representantes legales.

El rol del liquidador concursal en Chile

El liquidador concursal es un profesional designado por la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (SUPERIR), responsable  de administrar la empresa desde el momento en que se decreta la liquidación hasta su extinción total. Su función principal es tomar control de los activos y pasivos de la empresa, proceder a la venta ordenada de sus bienes, y distribuir los fondos obtenidos entre los acreedores conforme al orden legal de prelación.

Algunas de las funciones y responsabilidades más relevantes del liquidador son:

  • Tomar control de la empresa desde el inicio del proceso.
  • Inventariar bienes y activos, así como registrar pasivos.
  • Cerrar operaciones pendientes y administrar contratos vigentes.
  • Convocar y dirigir juntas de acreedores.
  • Vender los activos mediante subasta o venta autorizada.
  • Distribuir los fondos entre los acreedores según la ley.
  • Presentar informes periódicos al tribunal y a la SUPERIR.
  • Elaborar un informe final de liquidación, detallando los pagos y deudas no cubiertas.

Los liquidadores deben actuar con total imparcialidad, transparencia y bajo supervisión judicial. Además, su actuación está sujeta a fiscalización directa de la SUPERIR y pueden ser removidos en caso de incumplimientos o negligencias.

¿Quién puede ser liquidador?

Para ser designado como liquidador en Chile, la persona debe estar inscrita en el Registro de Administradores Concursales de la SUPERIR. Se trata de profesionales especializados, muchas veces abogados o contadores, que han demostrado conocimientos técnicos en insolvencia y reestructuración de empresas.

Al momento de iniciar el proceso de liquidación, tanto el deudor (empresa) como el tribunal deben solicitar a la SUPERIR la designación de un liquidador titular y un suplente.

Liquidación de distintos tipos de sociedades en Chile

Los pasos y requisitos varían según el tipo de sociedad:

SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitada):

requiere acuerdo de socios y presentación ante notario y Registro de Comercio.

SPA (Sociedad por Acciones):

se disuelve mediante junta de accionistas y resolución publicada en el Diario Oficial.

EIRL:

la disolución es individual y debe declararse ante el SII y el Conservador de Comercio.

Beneficios de liquidar una empresa de forma legal y ordenada

Liquidar una empresa siguiendo los pasos legales no solo permite cerrar el negocio conforme a la normativa chilena, sino que también ofrece múltiples beneficios para los socios, representantes legales y acreedores.

Beneficio ¿Cómo te beneficia?
Evita sanciones y responsabilidades Reduce el riesgo de embargos, demandas o sanciones por parte de acreedores o entidades fiscales.
Ofrece mayor control del proceso En la liquidación voluntaria, los socios conservan poder de decisión durante el procedimiento.
Mejora la imagen empresarial Cerrar de manera responsable proyecta profesionalismo ante clientes, socios y futuros negocios.
Garantiza el cumplimiento tributario y laboral Asegura el pago correcto de impuestos, finiquitos y otras obligaciones legales.
Permite cerrar ciclos y reemprender Facilita comenzar nuevos proyectos sin arrastrar problemas del negocio anterior.

¿Qué puede pasar si no se liquida correctamente una empresa?

No cerrar una empresa de forma legal y ordenada puede traer más problemas de los que imaginas. Si dejas procesos sin completar, las deudas y obligaciones no desaparecen por sí solas. Por el contrario, podrías quedar expuesto a sanciones, embargos o incluso juicios civiles. Además, los socios o representantes legales pueden ser considerados responsables personales por las obligaciones impagas de la empresa.

Ignorar la liquidación formal también puede impedirte iniciar nuevos negocios, acceder a créditos o mantener una buena reputación financiera. En resumen, una mala liquidación no solo afecta a la empresa que cierra, sino también a las personas detrás de ella.

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Preguntas frecuentes

Liquidar una empresa es realizar un cierre formal ordenado mediante la venta de activos y pago de deudas. Quebrar una empresa implica una insolvencia sin control que conlleva mayores riesgos para socios, acreedores y representantes.

El plazo varía según la complejidad del negocio, pero un proceso típico puede durar entre 6 y 12 meses si no hay litigios, múltiples acreedores o complicaciones patrimoniales.

No en todos los casos. La liquidación implica que los activos de la empresa se vendan para atender obligaciones pendientes. Solo podrán quedar fuera bienes que no pertenezcan a la empresa, estén a nombre de terceros o estén legalmente excluidos.

El liquidador es designado por el tribunal o la autoridad competente, y debe estar inscrito en el registro correspondiente. Su actuación se supervisa mediante informes periódicos sobre inventario, ventas, deudas y distribución de fondos.

El “plan de liquidación” define la prelación: en primer lugar honorarios y costos del proceso; luego obligaciones laborales; después impuestos; luego acreedores con garantías reales; y finalmente acreedores sin garantía.